25 feb 2010

El observador

Un fresco aroma envolvió la plaza tras la fina lluvia veraniega. Las palmeras, muy dignas ellas, alzaron sus brazos agradeciendo cada gota. El lugar se quedó silencioso, y yo, escondido en el arriate, esperaba el momento oportuno para salir. Desde mi posición, observé los columpios, toboganes y ruletas que esperaban pacientes el regreso de las risas.
Me acerqué a un banco de hierro que el tiempo se había encargado de deslucir. Los bancos de los parques son buenos confidentes ¿Cuántos secretos habrá escuchado? y sin embargo ahí está, discretos, inmutable, y seguramente echando de menos los coloquios diarios.
Con pasos cortos, me coloqué junto a la fuente que hay en el centro, cautelosamente para no ser visto. Al igual que las plantas, agradecí la lluvia pues estaba sediento. La comida no me importaba, me bastó una ojeada para comprobar que había mucha por todas partes: los niños pacas veces se comen toda la merienda, lo sé porque los veo a diario. Me gusta observar a los niños, a sus madres, desde luego siempre escondido, siempre desde lejos, y aun así me llegan sus risas ¡cuánto me gustan las carcajadas sinceras de los niños!
Tenía que apresurarme, había escampado y el griterío volvería a la plaza. Me acerqué a la fuente, y sorbo a sorbo fui saciando mi sed. Luego, con una rápida y profesional acrobacia, atrapé con mi pequeño pico un trozo de pan con mantequilla y me lo llevé a mi escondite; un nido, en la rama de un árbol, en la esquina derecha de la plaza.

1 feb 2010

Un poco de autoestima

Hace algunos días me planteé dejar a un lado mi “faceta de escritora” me dije: no vales para escribir ¿qué leches haces escribiendo? La verdad es que me lo he planteado en varias ocasiones.
Últimamente no tengo cabeza para relatos ni historias, últimamente, los problemas ocupan mi mente y no me deja pensar en nada más. Pero creo que es algo pasajero, que cuando esto acabe y las cosas se solucionen, la musa me visitará de nuevo (necesito creerlo).
Revisando los correos, analicé las anotaciones que he tenido sobre mi novela, y aunque no lo crean, o no me lo crea yo, le di otro punto de vista. Creo que después de todo no son malas críticas, que arreglando un poco de aquí y otro poco de allá, algo se puede hacer.
Ya sé que en alguna ocasión he hablado de mi novela y de la respuesta del editor, pero necesito subir mi autoestima, y por primera vez me diré algo bueno, pues lo necesito para creérmelo.

La sinopsis de mi novela jamás la he colocado en mi blog, creo que ya es hora de hacerlo.

EL CORAZÓN DE NÁCAR
Con sólo catorce años, Raquel fue violada. El hecho engendró en ella una fobia hacia los hombres difícil de controlar. Diez años después, su amiga Susana desaparece en circunstancias extrañas. Susana (aun desaparecida) es acusada de ser la cabecilla de una red de corrupción de menores. Para Raquel, eso era imposible. Su amiga de la infancia, la única que sabe su secreto y lloró con ella aquel día, no podía formar parte de algo tan monstruoso. No obstante, para demostrarlo y poder encontrarla, tendrá, junto a un joven policía, que introducirse en la organización, se verá obligada a enfrentarse a sus miedos para así probar que Susana es ¿inocente?

Nota de la editorial C&M
Estimada María Jesús:
Recibimos correctamente su manuscrito y ya lo valoramos en la editorial.
La historia promete, pero debería trabajarla más, ya que está escrita muy plana y con poca profundidad en los personajes. Lo que sí le comento, es que si trabaja un poco más en el estilo, puede llegar a ser una buena escritora.
Le comento esto porque se puede sacar más provecho a la novela "El corazón de nácar", ya que la trama da mucho juego.
Lo sentimos, porque siempre es lo más duro que nos cuesta decirles a los escritores.
No obstante podría probar en otras editoriales y espero que no pare su creación literaria este comentario nuestro, ya que también nos podemos equivocar, y no es la primera vez.
Reciba un saludo muy cordial.

Profesora de creación literaria.

María Jesús,he leído tu novela.
Tienes una gran habilidad para crear tramas y subtramas, mantener un buen ritmo, poner en funcionamiento a personajes diversos, describir bien las acciones, crear tensión y expectativas y mantener la obra sin decaer hasta el final pero ... necesitas trabajar más las descripciones, romper con personajes estereotipados y diálogos previsibles. Hay que describir a los personajes para anunciarlos y también a lo largo de la obra y hacer descripciones de espacios y lugares para que los lectores/as sepan dónde están en ese momento. Hay que ambientar la obra. Debes prescindir de los diálogos que no hacen avanzar la acción sino que la redundan y de aquellos diálogos que no aportan nada a la trama. Mantienes un tono muy distante y debes involucrarte más en la historia, en los personajes. Los personajes deben ir evolucionando a lo largo de la obra porque ellos son la historia pero a veces te mantienes, como narradora, a demasiada distancia.
En resumen: eres muy buena ideando tramas y haciéndolas avanzar pero necesitas centrarte también en la parte artística de la prosa aunque la obra sea detectivesca o de intriga.
Un abrazo, Mamen


Blanca Miosi es una escritora que tiene dos libros publicados. Ella también me dio su opinión, fue muy explícita y minuciosa en ella, lo cual se lo agradezco porque dedicó mucho tiempo en analizar mi novela. Perdonen que no lo pueda poner, pero Blanca me hizo un análisis más detallado, analizó mi novela paso a paso, y si coloco su opinión, desmantelaría la trama de la novela. Por lo tanto sólo pondré lo que se puede poner, aunque suene a vanidoso por mi parte.

Querida Mjesus:
Leí tu novela y me pareció muy buena, el argumento, el planteamiento, la resolución, el final, indican tu clara vocación hacia la escritura, posees imaginación, y sabes crear ambiente.

Intentaré seguir escribiendo, aunque sólo sea porque me gusta hacerlo. Nunca me planteé publicar, por lo tanto, si no publico nunca, no creo que sea una decepción.

19 ene 2010

Haití

Algunos problemas personales me han impedido entrar en mi blog y en el mis amigos. Naturalmente unos problemas insignificantes comparados con la enorme desgracia acaecida en Haití. Es cierto que debemos colaborar en lo que podamos, y es mucha la rabia que nos envuelve cuando miramos las noticias y vemos los sufrimientos de los heridos, la desesperación de los supervivientes, la impotencia de los que intentan controlar el caos… Es en estos momentos es cuando me pregunto ¿quién o qué es capaz de enviar tantas desgracias para los menos desfavorecidos? Es irracional que la naturaleza (o quién sea) se empeñe en “castigar” a los que ya son desgraciados sin su ayuda. No quiero decir con esto que algunos merezcan las desgracias más que otros, es sólo que me parece injusto que las desgracias siempre sean para los más desgraciados.
Ver a tanta gente pelear por un poco de comida, y luego mirar a mi alrededor y contemplar cuánta comida se desperdicia… no sé a vosotros, pero a mí me dan ganas de llorar.

1 ene 2010

Regalo de Navidad


Había un hombre que trabajaba en la oficina de correos, procesando las cartas que traían la dirección ilegible.
Un día llegó a sus manos una carta con escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna. Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba.
“Querido Dios: Soy una viuda de 84 años que vive de una pequeña pensión. Ayer alguien me robó el monedero, que tenía 600 euros. Era lo que me quedaba para el mes, y ahora voy a tener que esperar hasta el mes que viene. No sé qué hacer. El próximo domingo es Navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles; no tengo ni comida para mí. No tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza. ¿Me podrías ayudar? ¡Por Favor! Sinceramente, María”
Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que éste decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo. Todos quedaron sorprendidos, y comenzaron a buscar en sus bolsos y carteras. Al final de la tarde habían hecho una colecta de 520 euros. Los guardaron en un sobre y lo mandaron a la dirección de María. Esa tarde, todos los empleados que cooperaron sintieron una gran satisfacción que tal vez no experimentaban desde hacía mucho tiempo, al saber lo que habían hecho por María y sus amigas. Llegó la Navidad y se fue. Algunos días después de la Navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María. La reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos con curiosidad leyeron lo que decía:
“Querido Dios: Con lágrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores Navidades de la vida. Y todo por tu maravilloso regalo. Debes saber que siempre hemos sido fieles a tu mandato y hemos guardado todos tus mandamientos, tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras. ¡Gracias, Dios!
Por cierto, faltaban 80 euros. Seguro que se los han quedado, esos hijos de… esos sinvergüenzas de Correos...

16 dic 2009

¡¡¡¡MI NIETA HA NACIDO!!!!




Hola a todos. Hoy tengo una noticia estupenda, ¡fantástica!: MI NIETA HA NACIDO.
Es una niña preciosa, bueno, soy su abuela ¿qué voy a decir?
Lamento no haber contestado a vuestros comentarios, pero he estado en el hospital.
El martes día 15 de diciembre nació Triana. Estoy muy emocionada, supongo que comprenderéis que no tenga cabeza para decir nada más.

Pronto colocaré una entrada cómo es debido, ahora no tengo mucho tiempo, pues he de ir a trabajar y luego al hospital. En cuanto les den de alta y me quede un poco más tranquila continuaré con el blog. Sólo quería haceros participe de mi alegría, y presentaros a la niña.

Gracias a todos.







Jorge García es el orgulloso padre.

11 dic 2009

La espera


Teresa descendió con templanza los peldaños que conducían al jardín. Su largo y elegante vestido alisaba la hierba con cada paso. Portaba en sus manos un viejo y desgastado libro que abrazaba a su pecho con ternura.
Como si se tratase de un ritual, lo sujetó con una mano mientras que con la otra alisó las inexistentes arrugas de su vestido antes de tomar asiento en el banco. Un sauce llorón permitía que algunos finos rallos de sol se filtraran entre sus ramas y la acariciasen. La mujer dejó el libro en su regazo para llevar sus manos a la cabeza y alizar su larga melena, una melena que el tiempo, caprichoso, se había encargado de platear.
La anciana, sin bajar la cabeza abrió el libro, y la inercia o la costumbre, provocó a quedarse en una página amarillenta en la que apenas podía distinguirse las letras. Acarició la hoja con las yemas de los dedos, esbozando una sonrisa al tiempo que sus labios comenzaban a recitar los versos memorizados, como si de una oración se tratase.
Su mirada paseó por el jardín, posándose en un deteriorado caballo de madera descolorido casi oculto por la maleza. El viento y la lluvia habían sido sus únicos compañeros de juego, y al igual que el columpio, jamás habían escuchado risas infantiles.
Teresa continuó pasando sus finos dedos por la caligrafía, como haría un ciego leyendo en braille.

Su mente viajó retrocediendo en el tiempo. Ahora era una mujer joven, enamorada… Escuchó el relinchar de los corceles, detenerse el carruaje y los pasos de su caballero.
- ¿Cómo estás? – escuchó.
Sin esperar respuesta, el barón se despojó del sombrero de copa y de su capa. Uniéndose a ella, acarició su larga y negra cabellera al tiempo que depositaba un suave beso en la frente, para luego acercar sus labios al abultado vientre de la mujer.
– tengo una sorpresa – dijo, y alzó la mano.
En seguida, dos criados depositaron un caballo balancín de madera en el cuidado y verde césped del jardín.
- ¿Podemos salir a pasear? – preguntó la joven mientras acariciaba la cuidada perilla de su amado.
- Sabes que no podemos. En cuanto nazca nuestro hijo, viviremos juntos y pasearemos todos los días. Me divorciaré de la baronesa, ya no me importa su dinero, es una mujer estéril que jamás me dará lo que más deseo en el mundo. En cuanto lo consiga, nosotros nos casaremos. Jugaremos con nuestro hijo, lo veremos crecer y tú le leerás el libro de cuentos que tanto te gusta. Pero ahora no es prudente, nadie debe saber lo nuestro, nadie debe saber que estás embarazada… no lo sabe nadie ¿verdad? – preguntó con seriedad el hombre.
Ella sonrió y lo besó.

Días después nació su hijo, pero Teresa nunca jugó con él, nunca le leyó un cuento… nunca lo vio. Para el resto del mundo, jamás había estado embarazada. Para el resto del mundo, ella era una dama solitaria que vivía enclaustrada en su casa sin tener contacto con nadie.
Era una loca que se sentaba todos los días en el jardín y acariciaba un libro.