19 ene. 2010

Haití

Algunos problemas personales me han impedido entrar en mi blog y en el mis amigos. Naturalmente unos problemas insignificantes comparados con la enorme desgracia acaecida en Haití. Es cierto que debemos colaborar en lo que podamos, y es mucha la rabia que nos envuelve cuando miramos las noticias y vemos los sufrimientos de los heridos, la desesperación de los supervivientes, la impotencia de los que intentan controlar el caos… Es en estos momentos es cuando me pregunto ¿quién o qué es capaz de enviar tantas desgracias para los menos desfavorecidos? Es irracional que la naturaleza (o quién sea) se empeñe en “castigar” a los que ya son desgraciados sin su ayuda. No quiero decir con esto que algunos merezcan las desgracias más que otros, es sólo que me parece injusto que las desgracias siempre sean para los más desgraciados.
Ver a tanta gente pelear por un poco de comida, y luego mirar a mi alrededor y contemplar cuánta comida se desperdicia… no sé a vosotros, pero a mí me dan ganas de llorar.
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