28 ago. 2009

Otros tiempos

Recuerdo que mi abuela olvidaba cerrar la puerta de la calle algunas noches, supongo que lo olvidaba porque nunca pasaba nada; por la mañana todo estaba en su sitio ¿quién sería capaz de hacerlo hoy en día?
La vida hoy es menos segura.
Por ejemplo hace unos días, una anciana vecina mía fue a comprar el pan y unos chicos que iban en una motocicleta le dieron un tirón del monedero que llevaba en la mano; la fuerza hizo que callera al suelo.
La pobre señora ha estado bastantes días en el hospital con un traumatismo en la cabeza, al ser tan mayor no puede ser operada para extraerle el coágulo de sangre, así que tras unos días observación la mandaron para casa con la esperanza de que se le quite poco a poco. Y todo por tres o cuatro euros que llevaba en la cartera.
Resulta que son menores y sólo tendrán una reprimenda… así están las cosas.
A veces pienso que el mundo se está volviendo loco. ¿La ley del menor? sí, pero según el delito de ese menor. Si es mayor para violar y matar a una joven, también es mayor para aguantar un castigo ¿El derecho a los drogodependientes? Según y cuándo ¿El derecho a los criminales “perturbados”? son locos de conveniencia.
Pienso que cuanto más grande es el delito que hagan, menos castigo tienen… ¿Y el derecho a las personas honestas, dónde está?

Antes, todo era muy distinto, y cuándo digo antes, me refiero a hace treinta o cuarenta años solamente. No teníamos tantos derechos ni deberes. No hacía falta colocar carteles explicando cómo debíamos comportarnos... todos sabíamos que había que hacerlo así.
Los niños nunca daban una mala contestación a una persona mayor. Eso era impensable, si alguno te regañabas simplemente bajabas la cabeza. Hoy es muy distinto, no puedes reprender a un niño si lo ves haciendo algo peligroso, ya te puedes aguantar las ganas de decirle que tenga cuidado, pues te responde que “te metas en tus cosas” y lo digo entre comillas porque la respuesta no sería precisamente ésa.
Hoy no se tiene respeto a nada ni a nadie. Me da pena que hayan desaparecido los juegos, aquellos juegos inocentes y competitivos. No veo a niños jugar a las canicas, ni las niñas a los cromos. Recuerdo que yo tenía una gran caja repletas de cromos a cuál más bonito, y mis hermanos tenían sus bolsa colmadas de canicas de colores. Los cromos eran pequeños trozos de papel recortados, en el cual había un dibujo pintado en él, dibujos de muñecas o paisajes hechos a mano, Se colocaban boca abajo sobre una superficie plana y se le daba una palmada con la mano hueca, todos los que se daban la vuelta eran los que te llevabas como premio.
Las canicas o las bolas como se le llama por aquí, consistía en chocar una canica con otra y lanzarla a un hoyo, si colaba dentro, ganabas la canica.
He puesto sólo estos dos ejemplos cómo podría haber puesto otros muchos.


Los juegos de los niños de hoy en día consiste en tomar un ordenador y simular que juegan en la calle, que corren, que luchan, o que atropellan a viandantes. ¡Cuánto más violento es el juego, más “guay” es!
Añoro esos juegos de antaño, donde un simple tapón era suficiente para desarrollar la imaginación de cualquier niño. Eran otros tiempos, y yo me pregunto ¿esto avanzará? si es así, me da pena que la inocencia de la niñez desaparezca.

20 ago. 2009

“No más lapidaciones”

Por desgracia hay que contar un nuevo caso de una mujer irní, Sakineh Mohammadi, condenada a muerte por lapidación.

“Su crimen” también lo has oído más veces “adulterio estando casada” Anteriormente había recibido 99 latigazos por “mantener una relación ilícita”


Como ha ocurrido en otros casos, el juicio fue injusto y sin ganrantías. El abogado de Sakineh ha pedido a la Comisión de Amnistía e Indulto iraní que revise su causa. Si esta comisión rechaza su petición, Sakineh será lapidada.

Por mucho que se repitan estos abusos contra el derecho a la vida, no es justo. Por lo tanto tenemos que hacer algo. Podemos ayudar exigiendo a las autoridades iraníes que no ejecuten a Sakineh y que suspendan todas las ejecuciones por lapidación.
Nuestras voces unidas pueden parar las piedras y salvar su vida. No es la primera vez que gracias a la presión internacional se han conmutado condenas a lapidación.
Si entráis en éste enlace, tendreis más informacion y podeis colaborar con vuestra firma. Todos juntos podemos acabar con ésta injusticia. http://web.es.amnesty.org/iran-lapidaciones/

13 ago. 2009

Vivan las mujeres

Quiero comprartir este vídeo con todas vosotras, con todos vosotros. Me gustaría con él levantar la autoestima a todas las mujeres.

Pronto seré abuela de una niña, espero y deseo que mi nieta crezca en una sociedad más tolerante y respetuosa.

Gracias, señor Bosé, tiene todo mi respeto.

9 ago. 2009

Su rutina


El manto de la noche fue avanzando sigilosamente hasta apoderarse de la ciudad.
Victoria caminaba despacio, las zapatillas de deportes le proporcionaban el silencio que deseaba para cerciorase de que nadie la seguía… de que nadie la escuchaba.
Se detuvo al oír un ruido. La tenue luz proveniente de una farola iluminó su negra y larga melena arrancándole destellos rojizos.
El ruido volvió y ella se arrimó a la oscuridad intentando que fuese su aliada. Miró a un lado y otro del callejón. Era largo y estrecho pero no se veía a nadie y todo parecía estar en su sitio: un gran contenedor de basura, cartones esparcidos por el suelo y la esquelética motocicleta apoyada en el muro que le era ya tan familiar. Había visto cómo le desaparecían una a una y día tras día todas las piezas. Sí, conocía aquél callejón mejor que nadie y todo estaba en su lugar ¿de dónde procedía el ruido entonces? Quizás fuese su imaginación que conspiraba con su miedo.
Decidió continuar. Miró el reloj de pulsera, ya eran las doce: llegaría tarde. Al salir de la oscuridad, el ruido se acentuó, notó cómo el vello se le erizaba bajo el grueso chaleco de lana. De pronto, un gato rallado pasó a toda velocidad bajo sus pies maullando como un condenado, lo seguía un perro sucio y mal oliente que a su vez comenzó a ladrar con ferocidad.
L a ansiedad se apoderó de Victoria, ya había perdido mucho tiempo; esa noche terminaría más tarde que nunca. Dichoso miedo, ella nunca tenía miedo, hacía mucho tiempo que dejó de tenerlo. Desde que apartó al maltratador de su lado tras la última paliza, cuando la orden de alejamiento no funcionó y ella decidió juzgarlo y condenarlo por sí misma. Sí, desde aquél día en el que el león se convirtió en presa y la cervatilla se transformó en cazador. ¿Por qué estaba tan nerviosa si ya se había convertido en rutina? En su rutina.
Sonrió, sus ojos negros se iluminaron al saber que hacía lo correcto.
Introdujo la mano en el bolsillo del pantalón y cogió la nota, tras memorizar la dirección que estaba escrita en ella, encendió un mechero y quemó el papel. Volvió a sonreír mientras caminaba con decisión.

- Esta noche se ha producido un nuevo asesinato, es el que hace el número treinta y tres de éste año - dijo el presentador de las noticias. Todas las personas que había en la cafetería miraron al televisor que estaba colgado en la pared. – la asesina justiciera ha vuelto a actuar y por lo visto la policía sigue sin pista. Piensan que es una mujer de entre treinta y cinco a cuarenta años, y que sufrió malos tratos. Su modus operandi es siempre el mismo: averigua que un maltratador a roto su orden de alejamiento y tras hallar su dirección, entra en la casa y lo mata de un disparo en la cabeza. Hay una nota a destacar, desde que la justiciera comenzó a actuar hace dos años: la violencia de género ha menguado.

7 ago. 2009

Marionetas

Últimamente no tengo mucho tiempo (creo que ya sé el motivo por el cual hay tanto paro en España; todo el trabajo lo tengo yo) el poco tiempo que me queda libre lo dedico a leer. Por lo tanto no puedo escribir, la falta de inspiración también influye un poco todo hay que decirlo.
Por eso os dejo un video que he recibido. Me ha gustado mucho y quisiera compartirlo con vosotros. Podeis parar la música del blog para escuchar mejor el video: el muñeco tiene mucho arte cuando habla.