11 mar. 2009

Ana


Ana es mi vecina desde hace casi veinte años, y aunque parezca inverosímil, nunca hubo entre nosotras más contactos que un “buenos días” “hola” o “adiós” y no era porque me cayera mal o yo le cayera mal a ella, simplemente no se había encartado, o no habíamos coincidido (y eso que vive frente a mi casa).
Un día nos encontramos en el centro del pueblo, y como llevábamos el mismo camino, nos acompañamos y comenzamos a hablar, sobre los hijos, de la casa, todo rutinario, lo normal entre vecinas.
Charlando, charlando, llegamos a nuestro destino, y ella como si tal cosa dijo:
- En mi tiempo libre, me gusta escribir poesías.
- Yo también escribo – le contesté, y me sorprendí de haberlo dicho tan impulsivamente y tan firme, (pues he comentado en varias ocasiones, que no suelo hablar de mi hobby). Ese fue el comienzo de una gran amistad.
Ella me mostró sus escritos, y yo los míos, nos reuníamos para hablar del tema, y me presentó a Mª del Águila Boge, que es una escritora con una amplia trayectoria literaria, de ella he hablado en alguna ocasión, de lo mucho que tengo que agradecerle, por su apoyo y su dedicación en ayudarme a corregir mi novela, por transmitirme sus conocimientos, y por convertirse en una gran amiga: es y será siempre mi mentora.

Tengo que decir de Ana, que es la persona más humana que conozco. Siempre está volcada en ayudar a los demás, no solo a mí, si no a todo las personas que la rodean, a los vecinos y amigos. Tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho, y lo digo literalmente, porque es ahora, que está en el hospital a causa de un problema de corazón, y por el hecho de ser su mejor amiga, todo el mundo me pregunta por ella, es ahora cuando he comprobado que su corazón se ha estropeado a causa de la ternura acumula en él. Todos coinciden conmigo en que Ana es una gran persona, de las pocas que hay en el mundo que lo dan todo sin pedir nada a cambio.
Como he dicho, ahora está en el hospital, esperando quirófano para intervenirla y cambiarle una válvula por otra, le dan permisos de fin de semana (como a los reclutas) hasta que llegue su turno, ya sabemos cómo va eso de las lista de espera de la seguridad social, así que el viernes estará de vuelta hasta el domingo. Es por eso que he pretendido darle éste pequeño pero cariñoso homenaje. Ella se merece más, pero creeríais que exagero.
Mi vecina siempre ha estado ahí, pero a veces pasa, que tienes a las personas tan cerca, que no las ves.
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