25 dic. 2008

El trébol de cuatro hojas


Nunca he creído en la providencia, ni en el hecho de que un objeto tenga el poder de cambiar el destino de una persona. No creo que por llevar un amuleto o la imagen de un santo, vaya a dar la vuelta tu vida. Jamás pensé que pudiera cambiar de idea, si no en su totalidad, sí en parte.
El trébol de cuatro hojas, tiene una historia muy peculiar y fantástica, aunque algunos puedan pensar que es simple, y que lo único que acompaña al trébol es la casualidad.
Intentaré contarla, así podrán juzgar y sacar sus propias conclusiones.
Hace unos tres años, el novio de mi hermana me dio un regalo; al desenvolverlo comprobé que era un trébol de cuatro hojas enmarcado en un cuadro de madera. El marco era, y sigue siendo precioso, y yo lo vi como eso; un adorno para colocarlo en una repisa, aunque las palabras que acompañaron al regalo fue lo que más me gustó.
Dijo: “Este trébol me ha acompañado durante mucho tiempo, alguien me lo regaló para que consiguiera mis sueños y me diera suerte. Ahora que he encontrado a tu hermana, no necesito nada más, pues con ella tengo todo lo que deseaba. Así que te lo regalo, para que te de suerte y puedas también conseguir ver tus sueños hechos realidad”
Es lo más bonito que he escuchado nunca, y creo que estaréis de acuerdo conmigo.
Aunque parezca una falta de delicadeza por mi parte, el cuadro lo dejé en la habitación en el que tengo el ordenador, pues no lo puse en el salón porque no venía a “juego” con los muebles; que eran claros, y el cuadro es de madera en un tono más oscuro. Por eso lo dejé allí en la habitación, y fui colocando fotos sobre él, hasta que poco a poco fue desapareciendo por completo tras mis hijos y mis sobrinos.
De esta manera transcurrió un año y medio, sin pasar nada.
Hace poco más de un año, mi pueblo sufrió una fuerte riada, en la cual, yo quedé seriamente afectada. Mi salón se convirtió en una laguna, y mis muebles quedaron sumergidos literalmente bajo el agua. No tuvimos más remedio que comprar muebles nuevos, y casualidad, eran del mismo tono que el cuadro así que lo coloqué en el salón, en un lugar visible.
Poco después, todo cambió. Comencé a conocer a escritores; escritores como yo, noveles, pero con más “tablas” como se suele decir. Envié mis narraciones a la página de Yoescribo, y allí me ayudaron mucho; ¿quién dice que no hay compañerismo? Yo doy fe de que sí, que hay gente buena que se presta a echar una mano a otro compañero. Conocí a mi amiga Ana Corral, una gran poetisa con un gran corazón, a Mª del Águila Boge, escritora, poetisa, e historiadora, la cual me ha ayudado muchísimo y me sigue ayudando junto a Ana. También entable amistad con la que ahora se ha convertido en una de mis mejores amigas, Ella es la ganadora del concurso de Yoescribo de narrativa de este año. María Dolores García Pastor, con su novela “El susurro de los árboles” una magnífica novela, recomiendo su lectura a todo el mundo.
Escribí un relato corto sobre el Alzheimer. La asociación de familiares y enfermos de Alzheimer "AFEAES" me ofreció leerlo en público, por lo visto gustó bastante, porque me volvieron a pedir leerlo; esta vez en el teatro más importante del pueblo.
Tengo un cuento que puede que me lo publiquen el próximo año (no es seguro, pero ahí está) Mi novela será revisada por un editor, (que lo haga no quiere decir que la publique, pero también está ahí) Hay varias cosas más pero aún es pronto para decirlas, así que dejemos que el tiempo o mi trébol, hagan su trabajo. Pero una cosa sí es segura, mis sueños se están haciendo realidad poco a poco.
Así han pasado las cosas, comprendo que parezca increíble, porque a mi, aun me cuesta admitir que el trébol de cuatro hojas me ha traído suerte.

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