15 nov. 2011

Pues no es tan dificil


En muchas ocasiones he intentado dejar de fumar, pero nunca lo consigo del todo. La primera vez dominé mis impulsos durante dos meses, creo que es en la que he durado más. La segunda fueron tres semanas, y la última vez que me lo propuse, en dos días ya estaba soltando más humo que una locomotora.

Mi mujer, con una paciencia infinita, ha intentado todas las tácticas posibles para hacerme desistir de mi adicción.

-- ¿Tienes un imán en los labios que acerca a los cigarrillos o qué?– me decía – ¿qué aliciente encuentras en soltar humo una y otra vez? No quiero que fumes dentro de la casa, por lo tanto vete al porche y te sientas en las escaleras a intoxicarte tú solito. Me ofreció alternativas; caramelos, parches, un terapeuta…

Yo seguía en mis trece y no le hacía caso, me excusaba diciendo que no era para tanto, que a la televisión y a los médicos, les gustaba exagerar las cosas y asustar a los ciudadanos.

Tras varios años de disputas, hoy por fin lo he conseguido. Y no crean, después de todo no ha sido tan difícil como yo pensaba. Ahora va en serio y mi esposa lo sabe, tanto es así, que ha sido ella misma la que me ha dado el último cigarrillo.

Colocó la boquilla en mis labios, me dio un beso, y tras regalarme una tímida sonrisa salió a la calle para tomar asiento en las escaleras. Desde allí observó cómo salía el humo de mi último cigarrillo por la chimenea del crematorio.

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